El Naranjito o Isla Gomera

El  Naranjito o Isla Gomera

En 1918 la empresa Echeverrieta y Larrinaga construye “el Nadir” un carguero a vapor de unos 50 metros de eslora y 665 toneladas de carga en los astilleros de Cádiz.

 El Nadir no encuentra comprador, y es armado finalmente por el propio astillero para el transporte de material de construcción desde Inglaterra durante unos años.

En 1926 el Nadir es comprado por la compañía Maskor, filial del recién creado monopolio CAMPSA, y reconvertido para el transporte de petróleo, siendo cambiado además el nombre del Nadir, pasándose a llamar desde entonces Magurio. En 1935 adquiere su nombre definitivo, el Isla de Gomera, tras ser nuevamente vendido, y destinado esta vez al transporte de diversas mercancías por la costa española durante años hasta su hundimiento en 1943.

La noche del 13 al 14 de abril de 1943 El barco salió de Cartagena rumbo a Barcelona transportando un cargamento de naranjas. La mar picada provocó un desplazamiento de la carga que hizo chocar y darse la vuelta al barco, hundiéndolo rápidamente a menos de una milla del puerto del cabo de Palos, quedando solo a flote los restos del sobre puente de madera y la carga de naranjas. Uno de los marineros pudo llegar nadando hasta la ensenada del puerto. Se encaminó hacia el Faro y allí pudo dar por fin aviso al farero del hundimiento, mientras sus compañeros   permanecían en el agua aferrados a los restos de madera.

Se cuenta que el rescate, se demoró hasta la mañana siguiente, debido a que por aquel entonces en el puerto de cabo de Palos no había barco a motor, y el rescate tuvo que ser realizado en pequeñas balsas de remos y vela. El frío fue el causante de la mayor parte de las víctimas, entre ellas la mujer del maquinista, que había subido a bordo a escondidas del capitán, en lo que iba a ser su primer viaje en barco, deseando visitar Barcelona.

Durante semanas estuvieron llegando a la costa naranjas como restos del naufragio del Isla Gomera, que sirvieron de alimento a aquellas gentes de la España de postguerra, y que hicieron que el naufragio pasase a ser conocido como «el naranjito».

 

Inmersión

Nuestra inmersión en el Naranjito comenzará descendiendo a través del cabo de fondeo hasta la proa del barco; Nos encontraremos con el pecio asentado sobre un fondo de arena, en posición de navegación a una cota de profundidad que varía entre los 27 y los 44 metros, siendo la zona de proa la que encontraremos a menor profundidad y la que podemos descender por ambos lados, y por el contrario la hélice como punto de máxima profundidad durante la inmersión.

Tras examinar la popa, podemos detenernos brevemente en el interior del barco y explorar la sala de máquinas y las bodegas del barco, actualmente vacías.

Si el aire nos lo permite y la visibilidad es razonablemente buena podríamos separarnos unos 10 metros de la proa del barco y girarnos 180º, y contemplar la imagen de un verdadero barco fantasma, que no nos dejará indiferentes.

Además de lo espectacular que resulta como pecio, uno de los mayores atractivos del Naranjito o Isla Gomera, es la enorme biodiversidad que alberga, ya que ejerce como arrecife artificial y sirve como hogar a grandes congrios, morenas, pulpos, meros y cardúmenes de peces pequeños, que a su vez atraen a los depredadores como las barracudas.

 Castañuelas, mojarras y sargos, pueblan los alrededores del barco, debido a su proximidad a la reserva de Islas Hormigas y a las frecuentes corrientes. Suelen ser frecuentes también los nudibranquios en la cubierta.

La profundidad del pecio, las corrientes, las termoclinas y la ocasional mala visibilidad hacen que esta inmersión solo sea accesible a buceadores con el título de avanzado.

Por todo esto que te hemos contado, el Naranjito se ha convertido en uno de los pecios favoritos de Buzos Ultramar.

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